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miércoles, 4 de mayo de 2016

EL MODELO DE SALUD PUBLICA PREVENTIVA DE BOGOTA UNA RESPUESTA



Por Gustavo Petro.EL MODELO DE SALUD PUBLICO PREVENTIVO DE BOGOTA HUMANA FUE EFICAZ Y CONTUNDENTE En la Bogotá Humana decidimos construir un modelo de salud que le pudiera mostrar a Colombia, por sus resultados, que era mejor que el modelo explícitamente mercantil y privado de la ley 100.



No sin riesgos jurídicos decidimos, recogiendo la experiencia anterior de “Salud a su Hogar” del gobierno de Lucho Garzón, construir un modelo de salud pública preventiva para el estrato 1 y 2 de las ciudad. El modelo actuó bajo el principio popular de más vale prevenir que curar, y tiene aplicación en muchísimas partes del mundo con buenos resultados. Es menos costoso que el modelo de intermediación aseguradora privada, (EEUU, Chile y Colombia) y es más efectivo en disminuir la morbilidad y la mortalidad en la sociedad.
Bogotá Humana quería comprobar si esta tesis se podía comprobar en la práctica con los resultados de su implementación. Distribuimos el territorio del estrato 1 y 2 de la ciudad en micro territorios que abarcaron cada uno 800 familias y a cada micro territorio le pusimos un equipo de cinco profesionales de la salud, uno de ellos un médico(a).
La realidad social de la ciudad nos arrojó la cifra de mil micro territorios y 800.000 familias, las de más bajos recursos, beneficiadas. El primer problema fue conseguir mil médicos dispuestos a permanecer en los barrios populares de la ciudad y no en su consultorio cómodo del norte. Pensamos que con un salario de seis millones mensuales, muy por encima del que pagan las IPS privadas, lo conseguiríamos. Nos equivocamos. Las escuelas de medicina hoy forman un profesional médico obrero. A pesar del salario no fueron muchos los médico(a)s que acudieron y tuvimos que traer del resto de país.
Al principio los equipos médicos empezaron a tocar puerta por puerta sin mayor apoyo popular, no tenían tabletas, comunicación en línea, pero al cabo de unos meses el Distrito descubrió que por primera vez se construía un aparato estatal en completa comunicación con la sociedad, la más débil económicamente y que cubría hasta el más recóndito rincón de la ciudad profunda.
Llegó la sistematización y los problemas. El contralor Ardila amenazó con procesar a los funcionarios y contratistas, para él era una irregularidad que no preguntaran por el carné de aseguramiento, que la secretaría diera una atención a través de estos equipos, incluso a personas ya aseguradas, y consideraba que había un detrimento patrimonial. Nosotros sabíamos que las aseguradoras no gastaban el dinero de la prevención de salud en eso.
La prevención implica disminuir la probabilidad de la enfermedad, y es la enfermedad el centro del negocio de la ley 100 para la industria privada y multinacional farmacéutica, para las EPS y para las IPS privadas integradas verticalmente a aquellas.
Nuestra tesis consistía en comprobar que al disminuir la enfermedad previniéndola en las casas de las familias, bajarían las congestiones hospitalarias y mejoraría la salud de la red pública hospitalaria y sobre todo la salud de la sociedad. Cual fue el resultado de estos cuatro años y de la labor de estos 5.000 profesionales en los barrios populares de la ciudad y de una inversión social de cerca de 300.000 millones anuales?
Existen unos trazadores, o indicadores de carácter internacional que muestran los avances o retrocesos de una política de salud, se miden a través de tasas de mortalidad o de morbilidad, y nos pueden mostrar si con la introducción del programa “Territorios saludables” hicimos un despilfarro de recursos o al contrario le mostramos al país lo que sería un nuevo modelo de salud pública
Esta es la cantidad de niños menores de un año que mueren por año en Bogotá, de 2267 que murieron en el año 2.000 descendimos a 854 en el 2015.




Como pueden ustedes observar, en los años de la Bogotá Humana se logró un mínimo histórico y cambiamos la tendencia estática del 2009 al 2012.
Comparado con el resto del país, donde el modelo de salud pública preventiva no se implementa, encontramos también un avance, mientras Bogotá ocupaba el puesto 13 entre las capitales de Colombia en tasa de mortalidad infantil, para el 2015 éramos la tercera más baja entre las capitales de Colombia. Es decir: la baja de la tasa de mortalidad en Bogotá fue mucho más acelerada que en el resto del país.
Atlántico ha escogido un modelo de privatización de la salud casi completo, su tasa de mortalidad infantil era de 13, 1 niños muertos por cada 10.000 nacidos vivos en el 2010, en el 2014 esa tasa era de 13,3 y en el 2015 de 13. Prácticamente el modelo de salud del Atlántico no ha sido capaz de reducir su tasa de mortalidad infantil en esta década.
Bogotá tenía en el 2010 una tasa de 11,9 que subió a 12,1 en el 2011, para el 2015 tenía una tasa de 8,3 una de las más bajas del país. La diferencia entre los dos modelos es contundente.
Miremos otro indicador fundamental: la mortalidad perinatal. La muerte del feto en el vientre después de la 28 semana de embarazo o hasta una semana después de nacido: La disminución de este tipo de mortalidad es contundente. De 3.483 casos en el 2011, bajamos a 1339 casos en el 2015 (aún son datos preliminares).


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Cómo una caída de este nivel en la mortalidad perinatal, que tiene que ver con una mejor atención de la mujer gestante, y sobre todo de aquella de escasos recursos económicos no sería una demostración plena de la efectividad del modelo de salud preventiva desplegado en territorios saludables?
Vayamos a otro trazador de salud fundamental: el embarazo adolescente que mide la eficacia del modelo preventivo en salud con el incremento de la calidad de la educación y su pertinencia. Mientras Bogotá entre el 2010 y el 2015 bajó de 20.000 casos de embarazo adolescente, menores de 19 años, en el 2010 a 15.000 en el 2015, con una de las caídas más grandes del país, Barranquilla crecía, al contrario, en casi un 20%.




El embarazo adolescente es uno de los factores de perpetuación de la pobreza y de incremento de la inseguridad en el largo plazo.
Otro indicador fundamental es el de la mortalidad materna, uno de los objetivos del milenio. Mientras Colombia no cumplía su meta, Bogotá si lo hacía: La reducción de casos de mortalidad materna es sustancial.



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Así mismo podemos pasar a ver las tasas de morbilidad más conocidas en el campo internacional para evaluar el programa de la salud preventiva y pública de la Bogotá Humana
Miren los casos de mortalidad por neumonía en Bogotá
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Y que decir de las tasas de desnutrición que combinan no solo la política de salud preventiva, sino la política pública de educación, y de atención a la primera infancia que en el campo del ámbito familiar se articuló desde la secretaria de integración social al programa de salud preventiva:CWTyap2WUAAbnPK.png
La disminución de la prevalencia de la desnutrición global arrojó un dato contundente en los logros del programa “Territorios Saludables” o modelo de salud pública preventiva: Los casos de muerte por desnutrición llegaron a cero en dos años consecutivos y un solo caso en el 2015
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Este mejoramiento del estado de salud de los bogotanos se debió fundamentalmente a la combinación del sistema de salud de la ley 100, en crisis, y el surgimiento y empoderamiento del sistema de salud pública y preventiva sin intermediación aseguradora.
Ahora bien, alguien dirá que el costo de este sistema es muy caro respecto a sus beneficios, que 300.000 millones de pesos anuales sería mejor destinarlos a los hospitales públicos, ya no para prevenir la enfermedad sino para atender los enfermos. O como defiende de manera aún más irracional el actual gobierno distrital, deberían destinarse para capitalizar la estructuralmente quebrada EPS Capital Salud, de capital mixto.
Lo cierto es que esta inversión social en un modelo público de salud preventiva, llevo a mejorar la situación financiera de los hospitales. El drama presupuestal de los hospitales públicos deriva de la falta de pago de las EPS tanto públicas como privadas, sin embargo, las EPS producen un drama humano peor: generan barreras a la prestación del servicio de sus propios clientes para disminuir costos y minimizar pérdidas o maximizar las ganancias.
Los usuarios acuden, entonces, al servicio de urgencias para resolver la atención en salud. El colapso de urgencias es un efecto dramático de la crisis de la ley 100.
Pues bien en la red pública hospitalaria de Bogotá disminuyeron las urgencias generales, que son las que se originan fundamentalmente por la crisis. El modelo preventivo de salud operó como un desestimulante del uso de las urgencias. El médico iba a la casa, para que ir a una EPS con puertas cerradas o a una urgencia?
Este respiro fue utilizado por directriz del alcalde por todos los hospitales públicos para financiar su especialización y poder desenvolverse mejor en el mercado creado por la ley 100. Pasamos de una facturación de un billón de pesos en el 2012 a una de 1.4 billones en el 2015. ¡Un incremento del 40%!, cuando la red pública nacional entraba en crisis y al cierre de muchos de sus hospitales.


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Mire usted cómo evolucionó la facturación de la red pública hospitalaria de Bogotá, barras en azul, y como no reaccionó suficientemente el recaudo, es decir el pago de las EPS, barras en rosado: El pago de dicha facturación disminuye como porcentaje en el 2015 por la crisis de Caprecom, y otras EPS.
Este incremento de los servicios especializados de los hospitales públicos de Bogotá se refleja en una serie de logros médicos y científicos poco promulgados por nuestra prensa privada. El hospital de Kennedy por ejemplo, logro hacer microcirugía reconstructiva, reimplantó una mano completamente separada del cuerpo, inició la colocación de implantes cerebrales para el control de la epilepsia, se especializó en oncología, pagó cumplidamente a sus trabajadores durante todo el periodo, duplicó su presupuesto de 90.000 millones en el 2012 a 180.000 millones en el 2015, administró el nuevo hospital el Tintal, y compró el nuevo equipamiento tecnológico del hospital San Juan de Dios, que empezaba a administrar.
El Hospital de Kennedy iba camino a ser el hospital más grande de Colombia y el más avanzado científicamente. No deja de ser paradójico, que la actual administración lo haya literalmente paralizado, no pagando a sus trabajadores, teniendo el dinero suficiente en caja.
Hay un indicador algo complicado para medir el crecimiento de los servicios prestados por los hospitales, la UVR. Miren su desarrollo en mi gobierno.


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Los hospitales públicos articulados al modelo preventivo de salud, lograron aumentar sus servicios especializados de atención a los pacientes: Miren ustedes la situación financiera del conjunto de la red en mi gobierno



El déficit que llego a ser de más de 277.000 millones en el 2012 se convirtió en un superávit de más de 4.000 millones en el 2014 y volvimos a tener un déficit de 18.000 millones en 2015 por la crisis de Caprecom, Cafesalud y la liquidación de Saludcoop.
Cuando observamos la crisis de las EPS públicas nacionales y la falta de atención del gobierno nacional al pago de la deuda de sus entidades con los hospitales, dimos la orden de iniciar cobros coactivos con la secretaria general del Distrito. Extrañamente la actual administración presionó para suspenderlos.
Significan estos resultados, que si se desmonta el programa territorio saludables, oprobiosamente calificado por la prensa y los altos funcionarios de la actual administración como una “nómina paralela”, aumentarán drásticamente las urgencias en la red hospitalaria en general y si vuelve a ser la EPS el actor dominante en el sistema de salud en Bogotá, volverá a crecer el déficit presupuestal de los hospitales y a acelerar su privatización por la vía de entregar sus administraciones a entidades privadas como intentaron hacer en Barranquilla.
La propuesta hecha al ministro de salud de liquidar salud capital y llevar el régimen subsidiado directamente a la secretaría de salud, sin EPS, y continuar el camino de la especialización hospitalaria y la generalización del modelo de salud preventiva no solo a toda la ciudad sino al país, sigue siendo pertinente.
La principal víctima del desmonte del sistema de salud pública preventiva de la ciudad de Bogotá volverá a ser la población de baja capacidad económica y lo peor, se medirá en vidas humanas. Que estos datos sirvan no solo para defender el modelo recién iniciado en Bogotá, sino para extenderlo a toda Colombia. Seguro que así nos hubiéramos evitado tantas muertes de niños indígenas en la Guajira.
Gustavo Petro

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